El olor de una flor: transcripción

No saber cómo huele una flor, la comida o la basura. Es lo que le ocurre al 2% de los españoles. Sufren anosmia. Una sinusitis o un golpe en la cabeza pueden dejarnos sin olfato. En el Hospital Universitario Fundación Alcorcón en Madrid han desarrollado una terapia que ayuda a los enfermos a recuperar la capacidad de oler.

A Javier el limón no le huele a nada. Hace tres años le dieron un botellazo en la cabeza y los olores se esfumaron de su vida.
¿Te huele a algo?
Nada.
¿Nada?
Nada, no...

Su nariz está bien. Su cerebro dañado. No reconoce los olores ni recuerda cómo olían las cosas. A Isabel le pasa algo parecido.
No me huele a nada.

Un accidente en furgoneta. Un golpe en la cabeza. Diez años sin olfato.
Es muy importante no... no oler. Se me puede quemar la casa... o una fuga de gas... y no enterarme.

Hace seis meses empezó a reconocer algunos olores como el del pintaúñas gracias a una terapia innovadora que se realiza en el Hospital Universitario de Alcorcón en Madrid.
Kikos... orégano...

Con paciencia y repetición están volviendo a enseñar a su cerebro a identificar los olores o por lo menos a reconocer que hay algo que huele.

Cristina Gómez (terapeuta ocupacional):
Si empiezan a salivar, ellos saben que al... alguien está cocinando algo. Entonces, eso para ellos es bastante importante.

Para otros enfermos recuperar el olfato es más difícil porque nunca lo han tenido. Desde que nació Juanjo no huele, pero tampoco saborea la comida.
No sabes si está la carne en mal estado o está en buen estado.

Para averiguar qué le pasa Juanjo se ha sometido al olfatómetro, un aparato pionero en el mundo que está desarrollando la Universidad Rey Juan Carlos y la fundación Reina Sofía. Se introduce al paciente en un escáner. Se le dan a oler esencias y se observa cómo reacciona el cerebro. Han descubierto que el de Juanjo no se estimula con los aromas.

Juan Antonio Hernández (director laboratorio de análisis de la Fundación Reina Sofía):
Lo que vemos con la resonancia magnética es que efectivamente su cerebro no reacciona cuando le hemos presentado esos estímulos.

Analizando el cerebro el olfatómetro permitirá medir con exactitud cuánto huele cada persona. Algo imposible hoy en día. Esto además evitará fraudes. Cuando hay un accidente algunas víctimas alegan que han perdido el olfato para cobrar la indemnización. Las aseguradoras no pueden demostrar lo contrario.

Diccionario de la RAE: