Tesoros en el mar: transcripción

Ponemos rumbo a un punto de la costa de Figueras en Castropol, Asturias. El objetivo, ver un pecio, lo que es lo mismo los restos de un barco hundido. Este grupo de amigos son sus descubridores.
Ya cuando salimos del agua vi... una especie de tubos allí en el fondo. Se metían unos peces por debajo y... decidí bajar. Y ya vi que no eran tubos, eran tres cañones.

Éste es el punto de la costa de Figueras donde encontraron el pecio. Está a unos quince metros de profundidad con marea alta. Hoy el agua está algo turbia, pero vamos a intentar verlo.

Allí está con sus catorce cañones. Nada de cofre con monedas de oro, plata o piedras preciosas. Aquí el tesoro es el barco en sí mismo, con su munición. Hasta podemos ver lo que parece la madera del casco.
Lo que consideramos es que se trata de una fragata española llamado el Galgo de Andalucía, que en 1719 se enfrentó junto con la fragata San Francisco a una escuadra inglesa que asaltó Ribadeo finalmente...

Pero no lo saben seguro. El Principado de Asturias aún no lo ha catalogado y eso que declararon el hallazgo hace tiempo, más de dos años. Podrían reclamar el derecho de hallador, una especie de recompensa de valor simbólico que establece el Estado en cada caso.
El valor económico que puedan darle, no... no nos interesa. A nosotros nos interesaría tenerlo como patrimonio en el pueblo.

No es un caso muy habitual en España. De hecho, se ha expoliado entre el 85 y el 95% de los pecios que están por encima de los 50 metros de profundidad.

Como... como no te dan el valor real y encima te tachan de pirata... Dicen si éste ha declarado diez, seguro que ha escondido noventa. Eso fomenta que la gente no declare.
Quien nos lo cuenta es Claudio Bonifacio, muchos le llaman cazatesoros. De hecho, está imputado en un caso de expolio aunque él se declara inocente. Lo que sí es seguro es que ha estudiado a fondo lo que ocultan nuestras aguas.
Miles de millones de euros. Más de lo que uno piensa.

Dicen los expertos que el caso Odyssey ha marcado un antes y un después. Tras décadas de olvido de nuestro patrimonio cultural sumergido, ahora será la Armada la que proteja lo que esconden nuestras aguas: rastreo de los fondos con submarinos no tripulados, protección por radares de la Guardia Civil. Todo coordinado por Cultura.
Va a servir para luchar contra los cazatesoros. O al menos para tener documentación de dónde están localizados los pecios. Eh... debido al aumento de la tecnología submarina con robots eh... con sonares, con un montón de instrumentos que existen por parte de los cazatesoros para poder saber qué hay en los fondos con profundidad.

Porque son el testimonio de nuestra historia y ese tesoro no tiene precio.

Diccionario de la RAE: